
Hoy he descubierto que la publicidad es como los malos políticos o las parejas infieles. Llegas a un lugar donde un supuesto “elegido” te intenta vender la burra de que su proyecto es el mejor y que por eso debes “elegirle”. A medida que va transcurriendo la conversación descubres que la corbata que lleva no le pega nada con la personalidad que intenta mostrar, que sus gestos y miradas airosas surgen de un manual corporativo previamente establecido y que sus palabras se deslizan entre el resentimiento, la credulidad y una buena tostada de ego ingerida a la hora de desayunar. Trascurridos unos minutos de conversación el olor de su caro perfume se va desvaneciendo, al igual que los colores de los carteles publicitarios ubicados en las carreteras.
Con las parejas infieles sucede lo mismo: voltean y voltean su producto publicitario no para decirte que sea el mejor pero si, al menos, para convencerte de que es el menos malo.
Lo bueno de la publicidad es que es amplia y variada y te permite escoger. Por eso, yo elijo no escuchar a políticos sino oírlos y no conformarme con un medio cuerpo cuando también los hay con cerebro integrado. Eso sí, lo venden en cajita aparte. Tú tienes que montar las piezas.
como andas...
mi nombre es hernan mondría y hoy estube leyendo algunos comentarios que dejaste en un viejo blog mio (ahoraonunca...) te cuento que este blog se mudo a www.diariodeunclandestino.blogspot.com
te cuento tambien que ya mismo pogo tu direccion en mi blog espero que puedas pasrte una vueltita por el
10:50 p. m.
Debe ser que no vienen instrucciones, porque hay muy pocos completos, con pies y cabeza. Aunque por lo que he leído por ahí del debate y los movimientos del PP parece que esta legislatura va a ser menos bronca que la anterior. Parece...
8:30 p. m.
Yo como ya soy una experta en montar muebles IKEA, si no se me resiste un sofa modelo KLIPPAM, con un politiquillo desmontable no tengo ni para empezar.
Besos Besos Besos!!!
9:20 a. m.