"Pensamientos todo a cien" es un tributo al postmodernismo. Un espacio virtual en el que todo cobra la valía que cada cual le quiera otorgar. Si quieres gritar aquí puedes hacerlo pero, no lo olvides, es virtual...UTILIZA LAS MAYÚSCULAS.

13 junio 2008

Ancianos pistoleros

La vejez es como la propia vida de los ancianos: le faltan piezas. Piezas en forma de recuerdos que se rellenan con simples emociones y satisfacciones mundanas. Hoy he acudido a un centro de jubilados del cual he salido con los brazos amoratados de los apretujones, los pelos como mi querida Duquesa de Alba y los sentimientos conmovidos. Unas animadoras socio-culturales despojaban, en un predicar de yoga, las malas vibraciones de aquellos ancianos que no las tenían porque en el caso de que las tuvieran les harían romper al momento su frágil estabilidad. No tenían malas vibraciones, pero vibraban. Y mucho. No lo digo porque lo haya visto, sino porque lo he leído. Un cartel, esclarecedor de situaciones que se suceden, al parecer, con asiduidad, rezaba que aquellos que montaran gresca en el salón de baile se abstuvieran de bailar. Me ha hecho gracia. Mucha gracia. Por un momento me he imaginado a algunos de los pellejitos soportando cartucheras con pistolas, consumiendo licores prohibidos en el local y disparando al aire para impresionar a las mozas. Me he preguntado si todos querrían bailar con la misma y por eso armaban el follón. Cuando he salido, me he dado cuenta de que lo que sucede es que a algunos no les gusta trabajar y es preferible tener a los ancianos atontolinaos “pasito palante, pasito patrás” que dejarles expresarse y sentirse, hombres, mujeres, celosos, enamorados o simplemente lo que son….seres humanos.

13 mayo 2008

Su cargo y él

Quien piense que la imparcialidad es un término que existe en el diccionario para hacernos pensar sobre ella misma, que deje de leer este relato. La imparcialidad es tan egocéntrica que piensa que existe, que es absoluta y que se da en todas las acciones que llevamos a cabo. En la decisiones que tomamos, en cómo vemos a los demás. Trabajamos en lugares imparciales, tanto como la guerra; vivimos en pueblos ecuánimes, donde las decisiones de los dirigentes de turno no van en función de parentescos ni iniciales en los inicios de los expedientes. Somos todos imparciales. Tenemos parejas que hemos observado bajo criterios objetivos, vestimos atuendos relacionados con el objetivismo de los demás y nuestras decisiones laborales se ajustan tanto a derecho que no entendemos porqué nuestros compañeros no nos ofrecen una dulce sonrisa para hacernos el día más agradable. Pero nuestra imparcialidad es absoluta. Tanto como la de los jueces, ministros, policías, fotógrafos e incluso peluqueros que su desagradable día ha provocado que parezcas la Duquesa de Alba. Somos justos. Nuestras decisiones son la apropiadas, las correctas, las que se erigen sobre las parcialidades de los demás. Lo observo todos los días. Lo escucho en la radio, lo leo en la prensa, lo veo en los informativos. Lo escucho, lo leo y lo veo mientras pienso que ellos también se sienten imparciales. Desdichada conciencia. ¿Dónde nos vas a llevar?

21 abril 2008

Abecedeando

Mi persona ha sufrido hoy una dura pugna con el mundo de los caracteres. Las letras "ELES" y "ELLES" se han colocado en forma de vallas para hacerme tropezar y grandiosas "TES" se volcaban a mi paso para hacer una trinchera de prosa. He girado una esquina, pensando que ya llegaría hasta vosotras, pero las "VES", la "UVES" y las "UVESDOBLES" se han conformado como grandes montañas para impedirme el paso. Las he atravesado. Al descender de ellas, una enorme "ESE" se conformaba como un serpenteante río y las "DES", las "ERRES" y las "EQUIS" caña en mano...querían cazarme. Salí impune de esta cruel caza. Por fin, llegué hasta vosotras tras pelear a fuego con "BES" y "EFES". Vocales, os quiero. Liderar el abecedario para que yo, pueda liderar la prosa.

El BOP de mis sueños

Un click de ratón abrió en mí un mundo nuevo por descubrir. Un planeta que, sin saberlo, acabaría enganchándome hasta el punto de que perdí mi dedo índice. Como un niño que asoma en una ventana entreabierta, el Boletín Oficial de la Provincia me descubrió un mundo oculto en el que poder imaginar, dibujar facciones, colores de vehículos y grandes paisajes. Cada mañana, cual ansia del fumador que desayuna un pitillo, encendía el ordenador de la oficina para dibujar mi fantasía mañanera. Imaginaba que los terrenos desafectados para hacer carreteras correspondían a alguna anciana que, desolada, lloraba tras recordar que su marido pasó allí con el tractor cientos de soles. Dibujaba los perfiles de los vehículos que habían sido multados y veía a los propietarios en su interior comiendo sándwiches de cangrejo, fumando cigarrillos, enfureciéndose con las noticias que escupían las radios o produciendo un cálido y jugoso beso. Sin poder parar de imaginar buscaba más droga en forma de letras oficiales para suplir mi deseo. Contabilizaba los sueldos que se habían puesto los políticos, a los que imaginaba de color verde chillón y con orejas puntiagudas, y leía las sanciones que se habían ejecutado por verter residuos a los ríos. A éstos, los imaginaba grises, con textura de chicle y tan humeantes como el cigarrillo que me fumaba mientras una parte de mi pupila vigilaba que nadie me viera. Mi ojo trabajaba tanto como yo. Lo curioso era que no lo hacía por si me pillaban fumando, sino por si alguien observaba el aburrimiento que me otorgaba la primera hora de la mañana mientras esperaba a que el gasoil cafetero entrara en mi interior. Un día te leí. Mira a ver, quizá te hayan enviado una carta notificándote que no se puede ir por la calle sin una sonrisa.

04 abril 2008

Elegidos

Hoy he descubierto que la publicidad es como los malos políticos o las parejas infieles. Llegas a un lugar donde un supuesto “elegido” te intenta vender la burra de que su proyecto es el mejor y que por eso debes “elegirle”. A medida que va transcurriendo la conversación descubres que la corbata que lleva no le pega nada con la personalidad que intenta mostrar, que sus gestos y miradas airosas surgen de un manual corporativo previamente establecido y que sus palabras se deslizan entre el resentimiento, la credulidad y una buena tostada de ego ingerida a la hora de desayunar. Trascurridos unos minutos de conversación el olor de su caro perfume se va desvaneciendo, al igual que los colores de los carteles publicitarios ubicados en las carreteras. Con las parejas infieles sucede lo mismo: voltean y voltean su producto publicitario no para decirte que sea el mejor pero si, al menos, para convencerte de que es el menos malo. Lo bueno de la publicidad es que es amplia y variada y te permite escoger. Por eso, yo elijo no escuchar a políticos sino oírlos y no conformarme con un medio cuerpo cuando también los hay con cerebro integrado. Eso sí, lo venden en cajita aparte. Tú tienes que montar las piezas.

09 marzo 2008

Elefantiasis

Me quede muda cuando ví a esta persona. Tan solo pude hablar a través de mi cámara. De hecho, ahora tampoco consigo que mis dedos expresen como me siento. Esta enfermedad tropical y que se transmite por parásitos deforma el cuerpo del enfermo. Aún así...su sonrisa me da paz...aún...cada vez que le miro. Quiero tener su fe.

Portando aliento

Mientras a los españoles nos pesa hoy el sobre del voto y no nos damos cuenta de la tremenda suerte que tenemos por poder portarlo entre nuestras manos,tú, experimentada arruga, lo que portas es el único hilo de aliento que le queda a tu tierra.

Una mirada hindú

Sentí tu mirada. Casi tanto como sentí tu hambre. Por eso te la robé...como me hubiera gustado robar la sensación de tu estómago. Hoy me has provocado una dulce sensación al mirarte de nuevo. Por eso, lo comparto con los demás. Fue más bonito verte sin que tu silueta la formaran haluros de plata.

04 febrero 2008

Españoles perros

Tengo una pronunciada tendencia a leer los prospectos de los medicamentos que caen en mis manos. Me sirven de revulsivo en momentos íntimos (al igual que otros leen revistas del corazón), acompañan mis huidas a la cocina para exhumar un cigarro o amenizan las llamadas de teléfono en las que el interlocutor, con claros síntomas de aburrimiento, busca en mi conversación gastar la tarde y sentir que ha hecho algo útil. Creo firmemente en el principio de acción-reacción. Lo compruebo cada vez que leo un prospecto pues he sentido infundados mareos, vértigos, desorientación, alucinaciones, sequedad de piel…He ido incluso mas allá, he sentido como los ojos me cambiaban de color, mis piernas eran finos filamentos, o mis uñas crecían y crecían tanto que ofrecían cobijo a todo mi cuerpo bajo su ondulada forma…pero esto fue consecuencia del proceso onírico. Mi hipocondría llega a ser tan descabellada que el otro día sentí un nuevo síntoma. Especial, rabioso. Compré en el veterinario una pomada para mi perro que, según indicaba el prospecto, era muy tóxica. Tras untarle el ungüento me lavé las manos con ahínco y creí salir airosa de la situación. Al día siguiente me levanté y mis piernas tenían más pelo de lo habitual, mis colmillos no me permitían cerrar del todo la boca y mi nariz había tomado una forma cilíndrica extraña. También comprobé que tenía una extraña protuberancia en mi trasero. Fui corriendo a mirar el prospecto y en el último párrafo ponía: si usted vive en España, con una hipoteca de 1000 euros - lo que cobra por trabajar diez horas -, y su tiempo libre lo dedica a ahorrar lo que no tiene…puede ser que sienta deseos de convertirse en perro. Hable con su jefe.

14 enero 2008

Primer acto

Lo veis? Ya lo decía yo que esta obra de teatro prometería. No han pasado 24 horas desde la convocatoria de las elecciones y ya han sacado las pistolas. Lo gracioso es que las que están utilizando son todas de color azul. Esto no hay quien lo entienda. Luego dicen que se tambalea la democracia. Y mientras los ciudadanos de a pie tenemos que soportar que un alcalde que ha sido votado por la mayoría de los madrileños coja un berrinche y diga que se va. Dice que no se siente querido. Yo tampoco con mi nómina y mi chorro de horas de trabajo, oiga, ¡y me aguanto!. Por favor¡¡ Yo creía que esta obra de teatro era para adultos y no un acto infantil. Ah, se me iluminó la bombilla, ya lo entiendo…es que es una obra para adultos pero quieren que la miremos desde la inocencia de la adolescencia. Pues lo lamento, pero somos (creo) una sociedad madura. Me canso de que las carcajadas de Madrid COPE-N las noticias ¡

El teatro de los burritos

Delicioso momento el que nos ocupa a partir de hoy. ¡¡Preparadas las pistolas, ciudadanos de a pie al suelo!! Iniciamos periodo electoral con la banda terrorista ETA como telón de fondo. Se apagan las luces y se inicia el teatro. En la imagen un encapuchado apunta la nuca de un inocente. Tras esta imagen, dos señores igual vestidos – con cuello blanco (haciendo gala a Sutherland) – se enzarzan en una pelea entre ambos sin atender a que esa nunca está enrojecida desde años porque el frío acero le está presionando. En esa nunca, un tatuaje con el contorno de España. En un momento determinado, esa pistola se dispara, ese tatuaje se disipa y de esa nunca no para de emanar sangre. Bajo el sonido de la rápida bala, ambos hombres de cuello blanco salen disparados en dirección contraria. Frente a cada uno de ello un panel con la imagen de España dividida en provincias y coloreadas de rojo o azul. Cada uno de esos hombres tiene ahora los ojos vendados y un alfiler con la cola de un burrito pinchado al final de la misma. Lo van clavando en diversas provincias, principalmente en las del color de su contrario. Finaliza la escena. El mapa de España se ha llenado de sangre. Ambos pinchaban la misma nunca y corrían a dejar la huella en una provincia. El final del acto…el 9 de marzo. No pierdan la oportunidad de coger una entrada. Esta obra promete.

13 enero 2008

La generación de la "Che" (fotografía de Linchy)

Pakistán se ha quedado tan asolado tras el terremoto como el alfabeto cuando le quitaron la letra “che”. Se ha derrumbado el orden, aunque las ideas, gracias a las vocales, se han ofrecido el lujo de permanecer. En Islamabad han sobrevivido grandes pilares como el Gobierno, alimentado, principalmente, por la ayuda humanitaria pero zonas como Lahore o Bagh han perdido los grandes cimientos que en su día les aportaron vocales como A, O y E. De ahí que aún sigan denominándose Lahore y Bagh. Pertenezco a la Generación de la Che pero no me había dado cuenta hasta que llegué aquí. Las órdenes militares desmoronaban mis intenciones pero mis ideas permanecían gracias a que la Che fue la letra fundamental que me ha hecho pertenecer a una generación posmodernista en la que todo vale. Y si todo vale es porque la che me enseñó a articular palabras, y por tanto, ideas. Variopintas y especulativas de otras realidades y otros ambientes. Gracias a que conocí la letra Che he podido comprobar que la educación es un pilar fundamental de mi banal existencia durante trece días en este lugar. Bajo órdenes militares comprobé lo absurdo de esta misión y comencé a entender como se introduciría en mi vida la sustancia de esta comida picante cuando deduje que mi estado anímico no venía fermentado por las ideas de altos mandos sino por mi propia experiencia anterior. Al pertenecer a la generación de la Che, he podido gozar de ciertas circunstancias que en otros momentos históricos no habrían sucedido. Los que somos de la Che frente a los alfabetos modernos podemos sobrevivir en un mundo asolado por un terremoto. Podemos sentir miedo, pero a la vez, valentía ante circunstancias peligrosas. Y todo porque la Che condujo un momento en el que los jóvenes aún teníamos ideales. Un mundo que nos ha permitido subsistir sin alimento y colocar nuestra cabeza en su sitio cuando una nueva réplica de seis grados intenta descolocarnos las ideas. Quienes no pertenecen a la generación de la Che miran asombrados sus juegos electrónicos, se intercambian melodías del móvil, pagado por unos arruinados padres, y piensan que es imprescindible realizar botellón una vez a la semana para poder subsistir. La che me dio a mí en su día la fortaleza de poder prescindir de la materialidad para vivir durante trece días tan solo bajo mis recuerdos y recogiendo las ideas que luego se convertirían en algunos más y que comentaría con mis amigos con una copa de vino y una chimenea en llamas. Las llamas también destruyen pero no te queman tanto como un terremoto. He descubierto bajo los designios de la che el soborno y la extorsión enclavados en un mundo en el que cual lo fundamental es tener fe. Una convicción sustentada o bien en Kalashnikovs o bien sobre ruinas y bajo la homilía de un imán. La Che es lo que nos ha permitido tener la libertad de unas ideas que hagan que, en un mismo mundo y en continentes diferentes, la comida tenga un sabor diferente pero sea igual de necesaria. Yo carecí de comida en Asia pero no de la idea que comer es imprescindible. Ellos, los pakistaníes también lo sabían pero su fe les provocaba no darse cuenta de ello. La che me ha hecho libre. Los asiáticos carecen de Ches pero tienen fes. Y también son libres. Libertad que les hace ser diferentes a mi pero humanos en el sentido más estricto del término. Ellos son valientes porque no tienen miedo pero a mi le Che me hace saber que si no tengo un pasaporte estoy vendido y si carezco de una mosquitera puedo fallecer. En eso radica nuestra diferencia. En que a mi la Che me ha entregado el miedo como bandera y a ellos la fe les ha otorgado la ignorancia como estandarte. Y hoy aquí postrado en el mundo regido por la Che desconozco si ellos son más felices que yo; si ellos descansan tan poco como yo lo hago o si, incluso, la letra Che está aún en su alfabeto cuando en el nuestro y, por tanto, en nuestro mundo, se ha perdido el valor de las ideas.

17 octubre 2007

Desfallecer en la India

La India es algo más que tópicos sobre los olores, los sabores y los colores. La India no huele, se huele; no sabe, se saborea y no se ve, se admira. La india es un volcán de inquietudes que se retuercen en tu interior y se pelean por salir las primeras a descubrirse a sí mismas. Quieren palparlo todo para convertirse en si mismas, en lo que son: inquietudes incluso aún sin descubrir desde la infancia. Un viaje a la India significa llegar al fondo de ti mismo, reconocer tus entrañas y adolecerte de tus pocas penurias. No se conoce la India si uno cree fehacientemente conocerse a sí mismo. Porque en la India, te descubres. Recorrer la India descalzo es algo admirable. Esa quemazón que sientes en tu piel no es comparable con la que estás sintiendo en tu interior. La India llega, se va adentrando poco a poco en ti y te roba el corazón como si de una geisha se tratara. Pero no lo hace sola. Tiene a sus vasallos, sus gentes, quienes hacen que la India sea como un rayo de sol que te roza y acaricia las manos. La india no duele ni está marchita. Ella no llora ni siente amargura. Solo goza y disfruta y estalla en miles de pájaros volando. Las gentes de la India son imanes para tu corazón. No se despegan nunca si tú no quieres que eso suceda y puede que incluso deseándolo, las imágenes de los hindúes se te graben en la retina aplastándose las pupilas y sintiendo como te recorren los sentimientos que creías no poseer. La India no es grande ni pequeña, no es inmensa ni minúscula, la India es ese mundo que se cierra en la muerte de cada uno y que se abre cuando uno cree haber muerto. Estando en la India puedes creer que has fallecido, que has muerto súbitamente, pero no es así. Es tu savia naciendo lo que siente, la esencia que te permite que broten las partes que tenías convalecientes. Si descubres la India y no a ti mismo en ella piensa que quizá, hayas fallecido sin darte cuenta.

17 agosto 2007

Duque se esconde

Esta es la curiosa situación en la que encontré a mi perro el otro día. Nos espiaba tras una enredadera porque le habíamos regañado. ¿De verdad que no tienen inteligencia los animales? yo necesito que me lo demuestren.

08 agosto 2007

Vida puzzleriana

La curiosidad es la herramienta necesaria para cualquier rastreador de internet que se precie pero a veces, puede pasarnos facturas personales.
Me encuentro navegando por internet y, como todo curioso, deseo descubrir si alguien me pone a parir en un foro, si he recibido premios virtuales no reconocidos o si mis allegados me dejaron algún día un mensaje virtual que no llegué a recibir.
La dinámica de mi trabajo es sencilla. En nuestro afamado buscador de Google escribo mi nombre y mi primer apellido, entrecomillado, para que no haya lugar a dudas, y en minúsculas, para que las neuronas virutales no piensen que soy una chillona.
Me apodero de mis logros y de los de las miles y miles de personas que se llaman como yo. Entonces, inicio lo que vengo a llamar mi nueva vida puzzleriana.
Tomo de cada entrada de internet lo que más me interesa. Dibujo mi nueva vida como atleta consagrada, me hago un par de masters y un doctorado con un solo clik del ratón, soy escritora de famélicos relatos, psicóloga especialista en animales de compañía, ludópata y hasta budista reconvertida al cristianismo tras afincarme en Agaipur.
Mi nueva vida me resulta intersantísima de manera que decido dar color a la de los demás. Asi, hago de mi chico un astronauta domador de leones, de mi madre una pitonisa famosa y de mi padre un actor de películas del oeste de pelo colorado y dibujante de comics.
Mi nueva vida si que me gusta porque, simplemente, la he dibujado yo. A mi gusto, con mis sentimientos y cogiendo todo aquello que me gusta de la vida y de las experiencias de los demás.
He podido ser pederasta, defecadora profesional y mujer convertible en mueble pero ya me parecía abusar. La red, da para lo que da. La imaginación ya depende de cada uno.

06 agosto 2007

La libertad de mi meñique

No nos percatamos de lo que tenemos hasta que lo perdemos...pero no en todo lo concerniente a la vida podemos aplicar esta tesis. Mi dedo meñique existe. Lo he sabido hoy...y no porque lo haya perdido...sino porque lo he encontrado.
Mi dedo estaba ahí, pequeño, indefenso, siempre agazapado y tímido. Hoy ha enfurecido y se ha hecho notar. Tal era su enfado que ha estado toda la mañana rojo de ira...y yo de dolor.
Aún no sé que le sucede porque no he tenido tiempo de preguntarle pero es posible que los dedos mayores le hayan arrinconado en un lugar del zapato y le hayan insultado como los niños en los patios del colegio.
No puedo aislar mi dedo meñique entre algodones porque, sin causa, sería discriminación hacia sus compañeros pero procuraré hacer que el patio sea más grande para que todos puedan convivir ( me pondré chanclas) .
A veces, las respuestas son simples y están en nuestras manos...o en nuestros pies. Pero quizá lo importante es que estén en nuestras cabezas. De eso, saben poco los políticos.

10 junio 2007

Bendita

El ser humano tiene la extraña capacidad de cambiar de registro y continuar su vida como si el instante anterior hubiera sido un dulce sueño o una horrible pesadilla. Navegar por internet convierte al hombre, en ocasiones, en un rudo autómata engullidor de palabras- que no de frases - para que, instantes después, este depredador de expresiones, pueda ordenar y dar sentido a los fluidos de su digestión mental.
Leo un relato de mi escritor favorito en un estado de profunda concentración y disfrute para, de manera inconsciente y como si de un tratamiento de choque se tratara, abrir la página de un diario de actualidad y toparme con la dura y agria realidad.
Lo curioso de estas acciones es que hasta pasados unos minutos, no me he dado cuenta de la crueldad de la noticia que estaba leyendo y pese a que a tráves de mis ojos fluía en letras el dolor, mi sonrisa se había quedado congelada - como mi sentimiento. Aún disfrutaba del pensamiento de mi autor favorito y , pese a cambiar de registro para leer acutalidad, no he asimilado ni una letra de la vida actual propuesta en el site.
Para ello se hizo la ficción. ¡Y bendita sea!

01 mayo 2007

El chispear del trigo

Me ha despertado el silbido del trigo. Al principio, su susurro ha sido suficiente para elevar a la categoría vital a mi incosciente, pero su tenaz persuasión ha provocado el plantar de mis pies en el suelo y la visita a su amplia casa.
El trigo me silbaba porque tenía algo que decirme: había madurado. Se había convertido en este ser adulto que el invierno hizo desaparecer cumpliendose así la profecía de Don Dios según la cual podemos resucitar.
El trigo tenía motivos para silbarme. Estaba precioso, escoltado por amapolas e inmerso en un galante baile acompañando por el viento.
Sin dudarlo me he sumado a su fiesta y he llegado a casa bailando y deseando que la primavera no finalice jamás.
Dejaré la ventana abierta de nuevo no vaya a ser que mi inconsciente tenga más poder de persuasión que los bailes chispeantes y me sumerga en la eterna pérdida de tiempo de una mente descolocada.

08 abril 2007

Cuestión de costumbres

Es la hora de comer. Sin solicitar permiso a mi estómago me acerco a un bar- español. Tras entrar y visulumbrar a un camarero a través de una espesa nube de humo, me siento en una mesa en la cual un trozo de plástico vertical me ofrece el menú de hoy. Unas bravitas, croquetas, y un chatito vino para empezar...hasta aquí no hace falta pedir permiso a mi estómago.
Tras entablar una amigable charla con el camarero llega la pregunta ineludible...-Jefe, ¿ cree usted que tendré suficiente con esto?-... Ahí toma protagonismo mi estómago quien empieza a rugir y a recordarme que tan solo él puede tomarse la licencia de saber qué necesita. ¿Quién es el camarero para conocer el tamaño de mi estómago, los días que yo llevo sin comer, la útlima vez que evacué o si poseo úlcera gástrica desde hace diez años?.
El estómago tiene razón. A determinadas horas él y solo él es el protagonista mientras que nosotros nos dedicamos a preguntar a extraños lo que mi trozo de carne con ojo angular- el ombligo - necesita en ese momento.
Tras las bravitas, las croquetas caseras y no uno, sino tres chatos de vino, salgo del local y decido ofrecer una disculpa formal a mi estómago. Le despierto, le ayudo a salir del letargo en el que le ha introducido la digestión y le comento: Perdóname, las formas me pierden. Soy español. No puedo pedir un pinchito sin aplicar mis costumbres y aumentar mi felicidad intentanto interacturar con un camarero que no veré jamás.
Mi estómago no me contesta pero de mi boca sale un tremendo rugido.
Estamos en paz.