Alguno de vosotros ya conoce este texto pues lo escribí ya hace muchos años.
No podía dormir y apreté el botón que da vida a la imagen nocturna.
Atrapado por un patrocinio melódico de los 80, incluido en la publicidad actual, asuste a mi fortuna al descubrir la calidad musical engendrada en un paquete de target dislocado... cargado de insomnio... o de obsesiones.
Tras levantar los ojos e intentar reconocer la melodía que circulaba por los tubos de la caja negra, tonta – la llaman aquellos tontos que la ven -, una enorme abdominal atrapaba toda la pantalla. La ahogaba. Y a mí.
Baje la brillantez del monitor y decidí observarlo escuchando lo que a los oídos me ofrecían. Me dormí.
...Y es que una imagen vale más que mil palabras.
Al despertar, las noticias me regalaban un acontecimiento – “ETA ha vuelto a matar a sangre fría.-
No es bueno despertarse con publicidad. Abruma.